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viernes, 10 de julio de 2015

La serie "Little Books", de John Burningham: "y se hizo pis en las flores"

Serie "Little Books"
John Burningham
The School -La escuela- (1974), The Snow - La nieve - (1974)The Baby -El bebé- (1974)The Rabbit -El conejo- (1974), The Dog -El perro- (1975), The Cupboard -El armario- (1975)The Blanket -El arrullo- (1975)The Friend -El amigo- (1975).
Originalmente editados por Johnathan Cape. Actualmente descatalogados. 



Publicados originalmente en 1974 y 1975 pero actualmente descatalogados ya desde hace unos años (aunque algunos de ellos tuvieron reimpresiones hasta entrado el siglo XXI), esta maravillosa serie de geniales libritos (Little Books, ni más ni menos), de John Burningham es a la vez un recuerdo de infancia y una advertencia adulta del tipo "madre-mía-que-cosa-tan-sencilla-pero-al-mismo-tiempo-tan-increíblemente-difícil-de-hacer". 

Cada uno de estos libritos tiene 9 dobles páginas, con texto sobre fondo blanco a la izquierda y una ilustración a la derecha. El número de palabras va desde 27 (The School) hasta 65 (The Blanket). En estas pocas palabras y pocas páginas, Burningham logra encajar magistralmente la historia de una experiencia desde el punto de vista de un niño: una experiencia -a menudo una primera experiencia- con principio, mitad y fin y con sitio para el desarrollo del personaje en algún lugar entre la primera página y la última. 

Burningham escribe sobre estos libros de "primeras experiencias" en su autobiografía John Burningham (Johnathan Cape, 2009): 
'Cuando tienes niños pequeños, los observas. Conoces a otras personas con niños pequeños y te fijas en ese mundo. Cuando mi hija Lucy tenía dos años, se solía despertar increíblemente temprano por la mañana, como la mayoría de los niños de esas edades. Había un programa en la radio, 'Make Yourself at Home', que se retransmitía para inmigrantes del continente Indio para el aprendizaje del inglés. El programa empezaba con un poco de música india. Hubo un día, en el que Lucy de repente se puso a hacer movimientos de baile con los brazos. Era extraordinario observarla, porque era instintivo.' 

Estos libros hablan desde un punto de vista del niño y hablan directamente al niño lector de un modo en el que muy pocos libros infantiles lo logran. Son el resultado de una atenta observación de cómo los niños observan, viven y comprenden el mundo en el que viven. 

El mundo de la serie de The Little Books es uno en el que los adultos dan mensajes contradictorios, las experiencias emocionantes contienen a veces peligros o accidentes, un bebé aparece de repente en tu casa y parece ser que es para siempre, o el perro del vecino viene de visita por un día - y se hace pis en las flores del jardín-.

El primero de la serie es The School , el más corto y quizás el más sencillo de todos.


'Cuando voy a la escuela / aprendo a leer / y a escribir / canto canciones / almuerzo / juego / hago amigos / y luego vuelvo a casa'

La mayoría de las ilustraciones son frontales, casi como si los perfiles no se hubieran inventado aún, imitando dibujos reales de niños a esta edad En muchas de ellas, el niño nos mira desde la página y nos lo cuenta todo.

Una de las cosas que más me gustan de estos Little Books es cómo consiguen transmitir el sentido del paso del tiempo de un niño pequeño, en el que un día puede condensarse satisfactoria y plenamente en 27 palabras.

El siguiente es The Snow -la nieve-.


'Un día nevó / Mamá y yo hicimos una bola de nieve enorme / Hicimos un muñeco de nieve / Me senté en el trineo / Mamá me llevó / Pero me caí del trineo / Perdí un guante y tenía frío / Así que nos fuimos para dentro / Espero que la nieve esté mañana'

La imitación no está solo en los geniales dibujos. También está en el texto, que refleja exactamente el modo en que un niño podría contarte aquel día que nevó. La historia logra combinar la emoción de un primer día de nieve, el orgullo y satisfacción de haber construido algo, el gusto de jugar con la mamá, el accidente y la sensación de dolor y decepción que lo acompaña, y el guante perdido y el frío. Pero todo se arregla volviendo para dentro. El día ha sido intenso, con diversión y lágrimas. ¿Y no sería maravilloso que lo volviéramos a hacer todo mañana?  

El sentido del tiempo que mencionaba en The School incluye también el futuro. Por favor, que haya otro hoy mañana. ¡Otra vez! ¡Otra vez! ¡Otra vez! 

En The Baby, el bebé no tiene ni nombre ni género (no es he, ni she, sino it).  


Hay un bebé en nuestra casa / El bebé pone todo perdido con su comida / Le llevamos de paseo en el carrito / A veces ayudo a Mamá a bañar al bebé / El bebé duerme en una cuna / A veces me gusta el bebé / A veces, no / Aún no puede jugar conmigo / Espero que el bebé se haga mayor pronto 

La ambivalencia hacia el nuevo inquilino de la casa se transmite a través de los observadores ojos del niño mayor: '¿Qué es esta cosa que ha llegado hasta aquí?'. Y luego, poco a poco, en algún lugar, el entendimiento intuitivo de que un día esta "cosa" llegará a ser bastante parecido a él. 

The Rabbit cuenta la experiencia de la primera mascota:  


Tenemos un conejo / El conejo tiene una jaula en el jardín / Su comida favorita son los dientes de león / Me gusta acariciar al conejo / A veces el conejo sale de la jaula / Le gusta saltar por todo el jardín / A mí me gustaría que se quedara en el jardín, pero se come las plantas de Papá / así que tengo que atraparle / y devolverle a la jaula

Este me encantaba de niña. Estoy segura de que con este libro aprendí lo que era un "diente de león". Quería acariciar yo también al conejo. También quería que se quedará en el jardín y quería participar en la diversión de atraparlo y de devolverlo a su jaula. 

Con esta serie de Little Books, si el niño que los está leyendo o al que se lo están leyendo ha vivido la misma experiencia, puede que se sienta identificado. Si no, puede que le apetezca vivirla. Yo no tenía mascota de pequeña y recuerdo vivamente experimentar cómo sería tener una mirando las páginas de este libro. La combinación de la observación del conejo como una criatura extraña y la relación del niño y del conejo da vida a la experiencia para el lector. ¡Y todo parece tan fácil! 


En The Dog, el niño cuenta la experiencia de tener un perro por un día.  


Un día un perro que conocemos vino de visita a nuestra casa / Mamá dijo que yo podía cuidarlo / Se comió la comida del gato / Me lamió / Salió corriendo al jardín con el zapato de Papá / Y se hizo pis en las flores / Luego escarbó un agujero en el jardín / Así que le puse la correa / Ojalá pudiera quedarse conmigo el perro / 

Una de las páginas de este libro fue responsable de escandalizar "a padres, profesores, libreros, bibliotecarios y la prensa", según cuenta el autor en John Burningham (Johnathan Cape, 2009). 

'Y se hizo pis en las flores'. 
Burningham da más detalles: 
Una madre escribió a la editorial:
"Hace poco a mi hijo de cuatro años le regalaron uno de sus libros por su cumpleaños. Se llamaba The Dog, de John Burningham. Al echar un vistazo al libro, nos pareció absolutamente repugnante el contenido de las páginas 12 y 13. ¡Qué ocurrencia incluir eso en un libro para niños! No hubiera imaginado que hubieran imprimido tal grosería. Lo que nos preocupa a mí y a mi marido es que si esto es lo que meten en la historia del perro, ¿qué no meterán en la historia del conejo?"
The Dog fue retirado de algunas bibliotecas y algunas escuelas se vieron presionadas por padres para hacer lo propio. Un librero en Devon exigió que la editorial le devolviera el dinero a raíz de un libro devuelto por un cliente indignado. Una biblioteca encontró que las páginas en cuestión habían sido arrancadas. Y el  Worthing Gazette reprodujo una cita de Mary Whitehouse: "Pienso que esta sección del libro que va dirigido a niños de cuatro a cinco años es absolutamente innecesaria". 

Nos encanta: un niño que observa encantado cómo un perro en una casa desconocida rompe todas las reglas que se pueden romper. Se come la comida del gato, se hace pis en las flores, agarra el zapato de papá... antes de que el niño se da cuenta de que puede ser buena idea ponerle la correa. Y una vez más: ¿mañana más? ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!

The Cupboard es uno de mis favoritos, y de mi hijo también.


Hay un armario en nuestra cocina / Está lleno de ollas y sartenes / Me gusta sacarlas todas / Y jugar con ellas / Mamá me dice que por qué no pienso en otra cosa que hacer / Porque estoy estorbando / Así que pienso en otra cosa que hacer / Pero Mamá me dice que por favor vuelva / Y guarde todas las cosas

Me encanta la forma en que el niño relata las órdenes contradictorias de la madre sin ningún juicio ni enfado al respecto, y también me encanta la apropiación de todo el contenido de una casa como una gran colección de juguetes.

The Blanket es la dramática historia de la pérdida de un arrullo justo antes de la hora de dormir.


Cuando me voy a la cama siempre me llevo mi arrullo / Una noche no encontraba el arrullo / Mamá buscó en el baño / Papá buscó en el armario / Y yo busqué debajo de la cama / Pero no encontrábamos el arrullo / Así que Mamá buscó en la ropa limpia / Y Papá buscó en el coche / Pero yo encontré el arrullo debajo de mi almohada y me dormí. 

Nunca fui una niña de arrullo yo, pero mi hijo desde luego que es un niño de osito y ¡madre! los dramas que hemos vivido. Una vez incluso nos olvidamos de Teddy cuando nos fuimos de vacaciones. Y no, no estaba debajo de la almohada. .

En esta historia nos encanta la búsqueda, casi militar, no una sola vez, sino dos, hasta que finalmente lo encuentra él mismo -en el lugar donde se suponía que debía estar.


Y el último librito de la serie, The Friend es la historia de un niño y de su amigo Arthur.   


Arthur es mi amigo / Siempre jugamos juntos / Jugamos fuera cuando hace bueno / y nos quedamos dentro cuando llueve / A veces no me gusta Arthur / así que Arthur se va a casa / Y entonces me quedo yo solo / Tengo otros amigos, claro / Pero Arthur es mi mejor amigo. 

Este es el único de la serie que no tengo a mano ahora mismo, pero lo recuerdo bien de cuando era niña. Me recuerda a otro favorito de mi hijo sobre el tema de "mejores amigos": Let's be Enemies, de Janice May Udry y Maurice Sendak. Pero la manera en que Burningham logra introducir una línea de desarrollo parecida en este número de páginas y de palabras es sencillamente asombroso.

Las ilustraciones
Muy distintas a las ilustraciones de Borka, Trubloff, o de Canonball Simp y otras obras anteriores, aunque algo más parecidas al estilo de Mr. Gumpy, los sencillos dibujos de línea sobre fondos blancos de estos Little Books son absolutamente fantásticos en su sencillez y en su forma de reflejar dibujos de niños reales -especialmente en los rostros-. Dos puntos para los ojos, un gancho para la nariz y una línea para la boca le bastan a Burningham para llenar al personaje de vida. La rigidez frontal de los dibujos del niño se llenan de vida gracias a la tremenda cantidad de acción en las páginas. En todas las páginas está pasando algo y en este sentido son geniales de mirar una y otra vez.

Lectura en voz alta y lectura a solas
Estos libros son perfectos para niños más mayores que estén empezando a leer sus primeras palabras. El uso de la primera persona ayuda a que los niños de esta edad los hagan suyos.

Pero estos libros también son libros para compartir en voz alta con niños mucho más pequeños. Los textos son muy cortos, pero suficientes para disparar ese ¡Otra vez! ¡Otra vez! ¡Otra vez! cada vez que se leen con los más jóvenes.

Qué me gusta de estos Little Books
Me gusta que John Burningham nunca "aprovecha" para tratar de introducir una lección sobre nada.

Me gusta que estén escritos desde el punto de vista del niño y que hablen directamente al niño. Apenas se siente la presencia adulta, excepto como otro elemento frente al que el niño debe reaccionar y tener en cuenta.

Me gusta que el niño no sea ni "bueno" ni "malo": simplemente un niño tratando de navegar el mundo y la vida y haciéndolo todo lo bien que puede.

Me gusta que los padres solo aparecen como personajes de fondo, cuando aparecen, dejando que el niño lleve su vida, se equivoque y gestione las equivocaciones. Me encanta cómo la observación perceptiva del autor-ilustrador alimenta cada página sin que le oigamos y sin que nos estorbe.

Tras hacer un largo trabajo de observación, Burningham crea su personaje y luego le da siete experiencias que vivir, se aparta y deja que el personaje reaccione y hable, y nos cuente cómo fue.

Estos libros son una colección de pequeñas obras maestras que deberían reeditarse y reeditarse y reeditarse, de forma que nunca se agotaran.

¿Algún editor rescata-joyas se anima?

(c) de todas las ilustraciones de este post, John Burningham.  
(c) del texto, Ellen Duthie. Cópialo o reprodúcelo todo lo que quieras pero sé buena gente y cítalo (autora y blog). 

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