martes, 17 de marzo de 2020

V Concurso de lectura en voz alta Y TÚ, ¿CÓMO LO LEES?

La imagen es una adaptación de un cartel maravilloso de William Steig
Lo leemos así presenta....



V Concurso 

de lectura en voz alta 

Y TÚ, ¿CÓMO LO LEES? 

En primavera del 2013, para celebrar nuestro segundo aniversario, organizamos por primera vez el concurso de grabaciones de lecturas en voz alta Y tú, ¿cómo lo lees?

La primera edición fue un éxito, la segunda edición celebrada en 2014 también lo fue y la tercera celebrada en 2016 no estuvo mal tampoco. El cuarto concurso fue declarado desierto por la bajísima participación, motivada por no sabemos qué circunstancias. 

¡Pero este año 2020, va a ser EL AÑO! ¡Todos confinados! ¿Qué mejor momento para leer en voz alta?  Es la quinta edición de Y tú, ¿cómo lo lees?. ¡La quinta! 

Se aceptan grabaciones de audio o de vídeo de lecturas compartidas en el hogar, en el aula, de adultos a niños, de niños a adultos, entre niños… ¡como prefiráis! Eso sí, ¡rogamos se eviten los toniquetes cursilones y las voces ñoñas! En este concurso se premia la naturalidad y el gozo por la lectura compartida. ¡Anímenseeee! ¡Compartaaan! ¡Leaaaan!
El premio: tres libros especialmente gustosos de leer en voz alta seleccionados por el equipo de Lo leemos así de entre los que más nos han gustado en los últimos tiempos (también puede caer algún clásico). 

Bases e instrucciones: 
1. Elige uno de tus álbumes ilustrados favoritos, el que tú quieras. 
2. Practica su lectura en voz alta (si te hace falta). 
3. Grábalo o bien en vídeo o únicamente con audio. 
4. Súbelo a un sitio como dropbox o soundcloud (o similar). 
5. Comparte el vínculo en un comentario en este mismo post y...
6. Envía un email a ytucomololees@gmail.com contándonos un poco sobre ti, con una foto si quieres y por qué elegiste ese libro. Por favor, no te olvides de incluir el vínculo a la grabación en el email también.  
7. IDIOMA: Las grabaciones deberán ser en español
8. QUIÉN LEE A QUIÉN:
                   La grabación puede ser:
  • de un padre o madre o cuidador leyendo a un niño/a o a varios niños
  • de un/a docente leyendo a un niño/a o varios niños 
  • de un niño o niña leyendo a otro niño, a su padre/madre/abuelo/abuela... o a sus amigos del colegio.
9. QUÉ BUSCAMOS: se pide emoción y entrega y no se penalizará en absoluto la interacción (¡ooh! ¡aaaah!).
10. FECHA LÍMITE: La fecha límite para participar es el 30 de abril de 2020. No se tendrán en consideración las grabaciones recibidas con posterioridad a esta fecha.  
11.  GEOGRAFÍA E IDIOMA: se aceptan grabaciones de todo el mundo. La única restricción es el idioma: español.  
12. EDAD de los participantes. Cualquiera.    
13. PREMIO: El ganador o ganadora recibirá como premio, además de un glamuroso post con la grabación premiada, como el de la primera edición, como el de la segunda edición o como el de la tercera edición, una selección de 3 libros, en función de la edad de los ganadores o los destinatarios, elegidos con amor y con criterio loleemosístico por dar especial gusto para la lectura en voz alta (se consultará previamente a los premiados para asegurarnos de que no tienen ninguno de los libros en cuestión). 
14. Los libros correspondientes al premio se enviarán a la dirección proporcionada por la/s persona/s ganadora/s por email tras la notificación del premio.  
15. ¡Buena suerte!
16. La decisión del ganador/ganadora será necesariamente subjetiva, e inapelable.  

Lee el post del fallo de la primera edición, y escucha la grabación ganadora.

Lee el post del fallo de la segunda edición, y escucha la grabación ganadora.

Lee el post del fallo de la tercera edición, y escucha la grabación ganadora

viernes, 28 de febrero de 2020

Charlando sobre Sendak, Lobel, Steig, Burningham, Ungerer y Nöstlinger


A lo largo de 2017, 2018 y 2019, tuve la suerte de colaborar en el programa El Cuentahílos de M21 Radio, con Samuel Alonso Omeñaca, hablando sobre algunos autores clásicos de la literatura infantil.

Maurice Sendak:


Arnold Lobel:



William Steig:



John Burningham




Tomi Ungerer:



Christine Nöstlinger:


miércoles, 10 de julio de 2019

CONFERENCIA: Literatura que se pierde por el camino: ¿Qué espacio hay para la literatura en la literatura infantil?

Cualquier buen proyecto de libro infantil tiene que abrirse camino con un machete para salir adelante. Se va topando con tantos obstáculos que es un milagro que algunos salgan adelante sin perder su interés literario por el camino.


En esta charla en el marco de INÉDITAS, III Encuentros en torno al libro celebrado en Segovia, yo (Ellen Duthie) y Raquel Martínez (una de mis socias en Wonder Ponder) tratamos de ir desgranando algunos de esos obstáculos a lo largo del viaje desde la idea en la mente de unos autores hasta las manos de las lectoras y lectores.

Elegimos un libro reciente, El lobo, el pato y el ratón, de Mac Barnett y Jon Klassen (publicado en España por Editorial Juventud) que ha sobrevivido gloriosamente a esas duras pruebas y que nos sirvió de ejemplo para vertebrar la charla. Seguro que se nos quedaron muchas cosas por el camino, pero nos parecía una manera interesante de pensar en la literatura infantil que nos llega. 

"¿Hay espacio para la literatura en la literatura infantil? La respuesta es sí, pero hay que pelearlo, y la pelea nos implica a todas las partes. Así que, ¡a las barricadas!". 

Hacer clic para ver la charla completa: 




En la misma edición de INÉDITAS, también dimos otra charla titulada ¿Filosofía? ¿Visual? ¿Para niños? que se puede ver aquí. 

miércoles, 3 de julio de 2019

El juego de traducir a Sendak

[Este artículo se publicó por primera vez en el número 36 de La Cometa, 
la revista en español de la Society of Children's Books Writers and Illustrators (SCBWI) 

Sé que me gusta mucho, mucho un libro cuando de repente me sorprendo traduciéndolo por placer. El proceso de traducción me ayuda a intimar con el libro de una forma que ninguna otra lectura me permite. Me acerco a cada palabra, escucho bien cada sonido y cada silencio, me detengo en cada matiz, doy vueltas y vueltas a cada posible intención, y juego y rejuego con cada posible interpretación. Luego me alejo y veo el conjunto.  
Miro la versión original y miro la versión traducida, las leo en voz alta una y otra vez. ¿Tienen la misma tensión? ¿Duran lo mismo? ¿Pesan lo mismo? Si tuvieran volumen, ¿se sentirían igual al sostenerlas entre las manos?  
Este proceso tiene mucho más que ver con mi interés por comprender el texto y acercarme a él todo lo posible que con el deseo de producir una traducción.  
Traducir a una gran figura como Maurice Sendak supone una gran responsabilidad, que puede sentirse como presión. Esta presión se intensifica cuando leemos que el autor reescribió el texto más de cien veces y se refiere al libro como una frase musical que apenas se mantiene unida –si falla una nota, todo se cae-. ¡Ahí es nada! 
Por eso tuve mucha suerte de que en el caso de Al otro lado (Kalandraka, 2015), [...] mucho antes de plantearme la traducción para su publicación, me ocurriera justamente lo que describo en el primer párrafo. Mi primer acercamiento a la traducción de Outside Over There (el título original del libro) fue un ejercicio espontáneo, lleno de juego y libre de presión.  
El texto original en inglés de Outside Over Therechoca la primera vez que uno se lo encuentra: no resulta fácil encontrarle el ritmo y la cadencia. Parece a veces detenerse donde debe seguir y seguir donde debe detenerse, jugando constantemente con lo que espera el oído (si te esperas una rima, no llegará donde tú piensas que debe ir, sino cuando menos te lo esperas, un poquito después, un poquito antes, o quizás nunca). Sin embargo, con cada lectura y a medida que uno se va acercando al texto e interiorizándolo, resulta especialmente bello, hipnótico y poéticamente logrado justo en esas partes que frustraban, extrañaban y chocaban la primera vez.  
Reconocer y abrazar esta extrañeza del texto fue la primera y principal decisión de traducción que había que tomar. Sin la libertad que me dio el ejercicio inicial de jugar sin estar pensando en su publicación, pude hacer y deshacer sin temor y sin sucumbir a la posible tentación de plantear una traducción con una rima más cerrada y un ritmo más claro 
La suavidad, la elasticidad y la fluidez del texto posibilita toda la ambigüedad que contiene y la ambivalencia de las emociones que nos genera Al otro lado, un libro que completa lo que Sendak consideró una trilogía, junto a Donde viven los monstruos La cocina de noche, sobre “cómo controlan los niños diversos sentimientos (el peligro, el aburrimiento, el miedo, la frustración, los celos) y logran entender las realidades de sus vidas” 
Este juego libre inicial me permitió intuir mejor los mecanismos de construcción de esa frase musical que apenas se mantiene unida de la que hablaba Sendak para centrarme en intentar reproducir el texto como una unidad indivisible, donde la música hace de gramática y donde el gran truco para atrapar al lector con una buena historia se ve reforzado por el truco (interesante desde el punto de vista del lenguaje y por tanto de la traducción) de estirar las frases como chicle para que el lector permanezca hipnotizado hasta la última página. Esto es una seña de identidad de los tres álbumes que conforman la trilogía. Id corriendo a leer los tres en voz alta. Veréis a qué me refiero –y juzgaréis si lo hemos conseguido-.  
Ellen Duthie
Julio 2015

Para perezosos, aquí las tres primeras frases chiclosas en cuestión: 

Dónde viven los monstruos 
La noche que Max se puso su traje de lobo y comenzó a hacer una travesura tras otra, su mamá le dijo "Eres un monstruo" y Max le contestó "¡Te voy a comer!" y le mandaron a la cama sin cenar. (Traducción: Agustín Gervás)
La cocina de noche 
¿Os ha contado alguien la historia de Miguel que oye de noche un ruido detrás de la pared y da un grito, '¡Silencio! ¡Callarse de una vez!’ y se hunde entre las sombras y su ropa se pierde y la luna le mira mientras sus padres duermen y aterriza en la masa que había en la cocina? (Traducción: Miguel Azaola)
Al otro lado
Cuando Papá estaba en el mar y Mamá bajo la pérgola, Aida tocaba su cuerno mágico para arrullar al bebé, pero no miraba nunca. (Traducción: Ellen Duthie). 

Lee más sobre Sendak en este blog.  

miércoles, 8 de mayo de 2019

¿Hace siete años ya que falleció Sendak? En Lo leemos así, seguimos celebrando su obra.

Se cumplen ya siete años de la muerte de Maurice Sendak y hoy recuperamos todas las entradas de este blog dedicadas a uno de nuestros autores favoritos.

Fotografía de Mariana Cook, tomada 
de este artículo en el New Yorker

Hay un poco de todo. Una entrevista que me hicieron sobre Sendak en El Cuentahilos, de Radio M21. Hay reseñas (de Donde viven los monstruos, de La Mini-biblioteca, de La cocina de noche, de Al otro lado, de El letrero secreto de Rosie) hay ponencias (Al otro lado de la ventana, Las ventanas de Sendak), artículos (notas sobre el ensayo de Sendak The Shape of Music , una recreación de cómo sería la biblioteca de Sendak de niño), una nota sobre la experiencia de traducir a Sendak, la traducción de un vídeo donde un joven Sendak nos habla de sus influencias desde su mini apartamento de Nueva York, un vistazo al origen de Donde viven los monstruos -Donde viven los caballos salvajes-, alguna que otra curiosidad sobre el proceso de edición de Donde viven los monstruos, y claro, un obituario.




Entrevista en El Cuentahílos: 



La Mini-biblioteca (reseña)

La cocina de noche (reseña)


Al otro lado (reseña)










 Traducción de un vídeo donde un joven Sendak nos habla de sus influencias desde su mini apartamento de Nueva York (vídeo)


Vistazo al origen de Donde viven los monstruos -Donde viven los caballos salvajes- (artículo)


Alguna que otra curiosidad sobre el proceso de edición de Donde viven los monstruos (articulito)


Un obituario (artículo)  



martes, 19 de febrero de 2019

Las visitas de Nani: Una carta de amor a una abuela y a una cultura

Las visitas de Nani

Karishma Chugani Nankani
Ekaré, 2018

En noviembre de 2018 la editorial Ekaré presentó en la librería Panta Rhei de Madrid el primer libro de Karishma Chugani Nankani con Ekaré: Las visitas de Nani. (Este jueves 21 de febrero se inaugura una exposición en torno al libro en la misma librería). 

Karishma nos había pedido a mí (Ellen Duthie) y a Raquel Martínez que presentáramos y aceptamos encantadas por varios motivos (algunos de los cuales también nos servirán de "declaración de conflicto de intereses"): 

1. Karishma es una amiga muy querida. 

2. Karishma es una de las creadoras con las que nos reunimos periódicamente desde hace unos años yo, Raquel, Daniela Martagón (Wonder Ponder), Josune Urrutia y María Pascual para compartir nuestro trabajo y darnos feedback y consejos (y tomar algún vino, no lo vamos a negar). 

3. Las visitas de Nani es un libro fantástico...

4. ... al que hemos visto nacer, crecer y desarrollarse. 

5. Ekaré es una de nuestras editoriales de referencia: realmente hacen un trabajo de edición, cuidan su fondo, y, tras cuarenta años, se les siente no solo consolidados, sino frescos y con energía contagiosa y generosa. 
En resumen: ¡un honor!

Es un gusto enorme y un honor presentar este libro de Karishma, que tanto Raquel como yo, como muchas de las personas que estamos aquí hoy, hemos visto crecer desde su primera semilla allá por 2012 hasta su forma actual: un libro deliciosa y cariñosamente editado que da gusto leer, tocar y mirar.

No se sabía en 2012, con ese ejercicio de hacer una receta ilustrada con la que empezó todo, no se sabía exactamente en qué se iba a convertir. Se sabía que iba a ser la historia de Nani, de la abuela de Karishma. Pero todo lo demás estaba bastante en el aire. Qué contar, qué no contar, cómo contarlo, en qué centrarse, cómo organizar la información, cómo emprender la investigación; cómo darse permiso, como dice Karishma, para contar una historia con protagonistas vivos susceptibles de incomodarse, por ejemplo.

Cómo darse permiso, también, imagino, para contar una historia Sindhi, cuando Karishma era ya muchas otras cosas también aparte de Sindhi.

Y 6 años más tarde, ¿qué tenemos? 

Tenemos un libro de investigación. 
Un episodio de historia del siglo XX. 
Una biografía de una abuela. 
Un ensayo de cómo mirar a una abuela. A cualquiera, a la tuya, a la mía también. 
Un relato autobiográfico en búsqueda de una mayor comprensión de una identidad propia. 
Un libro de recetas.
Una carta de amor a una abuela y a una cultura. 
Un libro de mitología hinduista.
Un libro de yoga. 
Un libro que explora las fronteras entre la ficción y la no ficción y que abraza la necesidad de la ficción en la no ficción pero al mismo tiempo aplica el rigor de la investigación de una no ficción seriamente construida. 

A mí una de las cosas que más interesante me parece de este libro es el punto de vista. 

Desde el título se nos sitúa en ese punto de vista narrativo. Es un libro sobre Nani, pero es un libro contado desde el punto de vista de otra persona, a la que visita. Y el libro también nos cuenta mucho sobre esa otra persona, la primera, que nos lo cuenta y que nos presta sus ojos, sus oídos y sus recuerdos. 

Es una reconstrucción a partir de la evidencia de que en ningún momento pretende ser la reconstrucción de los hechos, sino muy marcadamente una reconstrucción de una mujer, de una presencia, por parte de otra mujer: su nieta, Karishma. Pero el enfoque de esa reconstrucción particular es riguroso. Pregunta a los primos si ellos recuerdan lo mismo, qué recuerdan ellos. Toma notas de lo que cuenta la propia Nani, su madre, sus tías. Pero nos advierte: “Esta es mi versión de la vida de Nani”.
“Esta es mi Nani y yo soy su Karish.” Son las primeras palabras de Las visitas de Nani. 
La tercera persona y la primera persona aparecen de la mano. Y ese punto de vista durante todo el libro nos da al mismo tiempo una cercanía y una lejanía que, creo, es uno de los aciertos de cómo abordó Karishma la narración en este libro.
El resultado es una combinación extraña, poderosa, algo hipnótica también, de la tradición oral y de la primera persona. 

El relato oral, transmitido de generación en generación se nos narra no como algo que contó una vez una tatarabuela a una bisabuela, sino como algo que le contaron a Karishma, y ella nos lo cuenta a los lectores, “tal y como fue”. La mitología se incorpora en la cotidianeidad también, se cuela en las páginas y cobra vida, no como leyendas y mitos, sino como algo que está ahí. Algo que forma parte de la vida que nos están contando. 

En la página 22 del libro, dice Karishma: “Mientras crecían, Nani les fue transmitiendo a sus hijos sus orígenes Sindhis a través de mantras, historias, música y, también, a través de su cocina.” Y eso es justo lo que nos regala Karishma a los lectores. Un relato de la cultura Sindhi a través de mantras, historias, música y cocina. 

Y nos contagia una morriña de un sitio que no conocemos. Consigue que, tras leerlo, tengamos morriña de Nani, que es una persona, pero también un sentido del lugar, unas raíces, unos aromas, una tradición que se puede llevar y materializar a partir de una maleta.

Al final del libro, Karishma se ha convertido en nuestra Nani. 

Nani es una historia de mujeres. Habla de las cocinas, de los sofás abarrotados de primos, de las tardes al sol en la piscina y el interior de una maleta, de espacios que tradicionalmente no se han considerado universales, dignos de la gran literatura, sino propios de la intimidad y lo anecdóticamente cotidiano, interesante solo para quien tuviera cerca esas circunstancias en particular. 

Y sin embargo, como decía Ellen, Las visitas de Nani logra hacerte partícipe de una vivencia del exilio y la añoranza que para mí es profundamente universal.

Yo me voy a centrar en el estilo visual de Las visitas de Nani, un libro para leer con lupa y no solo una vez.

El estilo de Karishma se acerca al de la miniatura, pero además, dentro de la miniatura, cada momento, cada detalle, ofrece infinitas lecturas. Por ejemplo, os invito a leer el libro mirando únicamente los árboles. O los vestidos, o fijándoos solo en los dioses que se pasean por las páginas, como si fuera el Mahabaratha, o leerlo incluso por colores: pasar las páginas y seguir el rojo con la vista. 

Cuando estábamos pensando conjuntamente en el libro, Ellen sugirió que, paralelamente a la historia de exilio de Nani, Karishma, como ilustradora de origen indio en el exilio, tal vez también había tenido que encontrar su “estilo” indio, su identidad visual india, pasando por todas las otras identidades con las que ha convivido a lo largo de su aventurera vida. Karishma cuenta que Nani fue muy flexible en la incorporación de las tradiciones culturales de Sind. Fueron su forma de mantenerse unida a sí misma en este viaje incansable que fue su vida, y de mantener unida a una familia dispersa en un mundo cambiante. Convocaba todas estas tradiciones con alegría y espíritu de celebración.

Por eso, la Nani que nos cuenta Karishma elige todos aquellos rituales que celebran la vida, que la amplían, más que aquellos que la limitan o coartan. Y llevando el paralelismo entre abuela y nieta al estilo visual, me atrevo a decir lo siguiente: igual que la Nani de Karishma escoge con mucha libertad las tradiciones, rituales y normas de su cultura para darles un nuevo sentido en su nueva realidad, Karishma toma con flexibilidad y alegría el estilo de las miniaturas indias, pero también la tradición persa, presente en Sind, la tradición de los adornos musulmanes, las exploraciones de los artistas naifs occidentales, la levedad de trazo de muchos cómics. Convoca todo aquello que le viene bien para narrar esta biografía, autobiografía, ¿existe familiografía? o incluso road movie con un estilo entre minuciosamente documental y también detallista y fantasioso.

Yo tenía que hablar de la vista, de las imágenes, pero inevitablemente las imágenes me llevan a hablar también del olfato. Este libro huele, no solo por la preciosa edición que le han hecho en Ekaré y los hilos de colores que parecen caramelos, sino por la paleta de colores que ha empleado Karishma y que me lleva a mercados en los que jamás he puesto un pie, a casas en las que entras y te recibe una nube de aromas entremezclados que se te archivan en esa parte reptiliana del cerebro bajo la etiqueta de “pero qué a gustito”, a rincones de la despensa donde se almacena la posibilidad de unas recetas milenarias. 

Quiero acabar leyendo un texto, que pertenece a varias de las recetas del libro. Ojo, que es muy breve e igual se nos escapa:



5 cardamomos verdes 
molidos con su vaina 
y pasados por un colador 
¿No se os acaba de llenar la nariz de cardamomo? 

Ellen Duthie
Raquel Martínez Uña

Estos textos están también publicados en el blog de Ediciones Ekaré



martes, 15 de enero de 2019

Curso online abierto: Arte, Palabra y Lectura en la Primera Infancia

Tras el éxito de la primera convocatoria, del próximo 21 de enero al 5 de marzo tendrá lugar la segunda edición del MOOC (Curso masivo online abierto y gratuito) Arte, Palabra y Lectura en la Primera Infancia, lanzado por el Centro Regional de Innovación y Formación (CRIF) Las Acacias, de la Comunidad de Madrid y diseñado y coordinado por Inés Miret y Dolores Prades, del Laboratorio Emilia de Formación, en el que tengo el gusto de colaborar con el módulo: ¿En qué piensan los niños cuando leen? 

Aquí el vídeo de presentación del curso: 





Durante las seis semanas que dura el MOOC, las personas que participen en el curso disfrutarán del fantástico recorrido, diseñado y coordinado con dosis iguales de rigor y mimo por Laboratorio Emilia especialmente para la ocasión. Será una oportunidad para compartir preguntas clave en torno a la formación de los lectores más pequeños: en qué piensan los niños y las niñas cuando leen, el papel de los cuentos tradicionales en la educación emocional, cuáles son los mejores libros y por qué, cómo son las apps de literatura y arte más interesantes... 

Las profesoras especialistas que se encargarán de cada uno de los módulos que conforman el programa tienen todas experiencias y trayectorias muy diversas: la escritora de libros para niños, periodista, promotora de lectura y educadora Yolanda Reyes, la especialista en promoción de la lectura y literatura infantil Beatriz Sanjuán, la maestra, formadora y terapeuta Eva Martínez Pardo, la consultora especializada en lectura digital Elisa Yuste y yo (Ellen Duthie), especialista en Filosofía con niños y literatura infantil. 

El curso va dirigido a docentes, padres y madres, bibliotecarios, formadores, animadores socio-culturales, asociaciones vecinales, dinamizadores de proyectos locales, libreros y otros profesionales interesados en el arte y la lectura en la primera infancia. 

Mi módulo: ¿En qué piensan los niños cuando leen? constará de tres bloques: 

A. La lectura compartida. 
Invita a reflexionar sobre todo aquello que se comparte cuando se comparte una lectura, aparte de la lectura misma. Lo haremos mediante un experimento que nos hará bebés ante una primera lectura. 

B. Hablando de libros.
Invita a ser testigos de una serie de diálogos entre niños en torno a un mismo libro y a reflexionar a partir de esos diálogos. 

C. ¿En qué piensan los niños cuando leen?
Invita a reflexionar sobre la diferencia que a menudo existe entre la intención de los adultos (autores, maestras, familias) y la atención de los lectores infantiles. ¿Adonde miran? ¿Cómo reaccionan? ¿Es previsible cuando un lector concreto lee un libro concreto? 

Además, habrá una estantería, con recomendaciones de lecturas que dan para pensar, una propuesta de actividad (en mi caso, un ejercicio de lectura compartida y dialogada), y una breve bibliografía/webgrafía.

Con el módulo en conjunto, pretendo proporcionar oportunidades para reflexionar sobre la relación adulto-niño en torno a la lectura y en lo que puede surgir a partir de la lectura, con el foco puesto también en la pregunta para abrir exploraciones a partir de las lecturas, en lugar de en la respuesta, que a veces parece que busca cerrar toda exploración y darla por zanjada. 

Una de las reflexiones principales tiene que ver con nuestro propio papel como adultos en esta relación de lectura compartida que, en el módulo que imparto en el curso, se presenta como un papel de co-indagadores, co-exploradores y co-disfrutadores, a demás de co-lectores, claro. 

Creo que una implicación real por parte del adulto en la lectura compartida con niños tiene un efecto importante en la autopercepción de los niños como interlocutores válidos, interesantes y activos en la lectura, sí, pero en el mundo también. 

Tengo muchas ganas de compartir con todos los participantes reflexiones sobre la lectura compartida y todo lo que surge a partir de ella. Y también, lo confieso, tengo muchas ganas de participar como asistente al curso en los demás módulos de mis compañeras.