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jueves, 16 de octubre de 2014

Las ventanas de Sendak

Ayer la SCBWI (Society of Children's Book Writers and Illustrators) me había invitado a dar una charla sobre Sendak. 

Con el aforo completo (fuimos unas 25 personas), el modelo "llevar libros, leerlos y comentarlos", se tuvo que descartar, por lo que preparé una pequeña presentación, cuyas notas reproduzco aquí para los que no estuvieron y quisieron estar (que alguno hubo). Son notas hechas para mí misma, sin referencias (las incluiré en los próximos días). 



"Me llamo Ellen Duthie, como supongo que sabéis. Soy escritora y soy traductora, de, entre otras cosas, Maurice Sendak –este año 2014, aunque la fecha exacta está en el aire, saldrá con Kalandraka mi traducción de Outside Over There con el título de Al otro lado. Escribo demasiados blogs –uno de literatura infantil, centrado especialmente en la lectura en voz alta y varios de filosofía para niños –también soy profesora y escritora de filosofía para niños.

Cuando me invitaron hace unos meses pregunté "¿Qué tipo de cosa queréis?" "Nada demasiado formal", fue la respuesta. "Simplemente ven y transmítenos tu pasión por Sendak." 


Yo sé que podría haber venido y sacado muchos libros maravillosos y nos podríamos haber sentado aquí a leerlos y a decir lo maravillosos que son muchos de ellos. Y haber repetido durante dos horas SENDAK ES MARAVILLOSO, SENDAK ES MARAVILLOSO, SENDAK ES MARAVILLOSO.

Pero he pensado que además de reunirnos y disfrutar de lo que maravilloso que es Sendak, voy a aprovechar para contaros alguna cosa más también. Lo que voy a hacer es hablaros de algunos elementos en los que Sendak me ha estado haciendo pensar desde hace un par de años. Cada vez que lo leo, cada vez que leo algo sobre él, cada vez que veo algún documental o entrevista a Sendak, me encuentro pensando en una serie de elementos recurrentes.

¡Ventanas!
Empecemos por las ventanas. Sendak tiene muchas  ventanas. Tiene ventanas físicas, muchas:

Aquí vemos a la perrita protagonista de Dídola pídola pon (Higglety Pigglety Pop). Mira por la ventana y piensa que "la vida debe ofrecer algo más que tenerlo todo". Tiene claro que ese algo más está al otro lado de la ventana y no a éste. Aquí la ventana sirve de frontera entre lo conocido,  rutinario y desesperadamente complaciente y la esperanza de algo mejor, más entretenido, que haga que la vida de la perrita cobre sentido.  

También en Dídola pídola pon, pero más tarde, otra ventana de una casa ajena se convierte en el espacio por el que desaparece “todo”. La perrita ya no lo tiene todo. El bebé de la maleta se encarga de asegurarse de eso.  


En esta otra ventana, que no pertenece a ningún libro, sino a un póster que realizó para una campaña de acción contra el hambre, el bebé junto a la ventana es sólido. Los girasoles entran con fuerza por la ventana, que aquí sirve para inyectar vida al interior. 



Este bebé en esta otra ventana, en cambio parece algo menos sólido. Es La princesa ligera, de George MacDonald. Y aquí la ventana nos separa la cotinaniedad bien anclada del interior y la fantasía ingrávida del exterior. 

Tiene también ventanas mágicas. En I want to paint my bathroom blue de Ruth Krauss, las ventanas van flotando con el protagonista, acompañándole. 



En Kenny's Window (el primero libro que Sendak escribió e ilustró), la ventana sirve de frontera entre lo familiar de la realidad del dormitorio del niño y el mundo real pero desconocido más allá de la ventana:


Pero también sirve de frontera entre la realidad del dormitorio y la fantasía dentro de sí mismo:



En el libro, Kenny tiene un sueño y en el sueño se topa con un gallo de cuatro patas que le hace 7 preguntas. Una de ellas es ésta: ¿Qué mira hacia adentro y qué mira hacia afuera? “Una ventana”, es la respuesta.



Y efectivamente, la ventana no siempre es algo que te puede transportar al exterior. También te puede transportar a un horizonte interior: 

Las ventanas son también protectoras frente al mundo desconocido.
Uno de los soldados de plomo de Kenny comenta pensativo, mientras se plantean si escaparse de la casa o no: "Eso es el mundo y tiene miles de kilómetros de longitud. Nos perderíamos."



Y también es una medida del mundo que deseas o con el que te contentas. Del mundo que ves y del mundo que no ves, de tu horizonte. 

Otra escena de Kenny's Window: "En una casa al otro lado de la calle, se abrió una ventana y se asomó un hombre con un bebé en brazos. “Mira”, dijo el hombre, señalando con el dedo, “mira qué bonitos los copos de nieve”. Pero el bebé se rió y apretó su dedo en la boca del hombre. Y el hombre besó sus deditos. “Mira por la ventana”, gritó, “fuera de la ventana”. Pero el bebé solo veía la cara del hombre."


Y aquí de nuevo, la ventana como frontera entre la realidad y la fantasía y ese fantástico gallo de cuatro patas:





En Outside Over There, la salida de Aida por una ventana supone su salida de la realidad de su casa a una realidad de sueño/pesadilla donde habitan los duendes.







En Outside Over There, de hecho la ventana es una metáfora que no es puntual. Lo abarca todo. De hecho Sendak llamaba al otro lado de la ventana “Outside Over There”, el otro lado que se mira, pero no necesariamente se toca, lo que hay allá afuera. Lo que impone respeto. El mundo de fantasía, sí, pero también el mundo real, con todos los miedos que puede suscitar. En una entrevista, al referirse a la publicación del libro del que hemos estado viendo imágenes antes, Kenny’s Window, se refiere a ello como “la primera vez que se atrevió a salir a “Outside Over There”. Pero leeremos y hablaremos de Outside Over There dentro de un rato. Volvamos a las ventanas.  

En Sendak la ventana es una frontera –muy permeable a veces- entre la realidad y la fantasía. Es un símbolo de dentro y fuera, de seguridad e incertidumbre, pero también de lo perpetuante y de lo transformativo.  Afuera hay riesgo, pero también “el único camino”, de alguna forma, si es que se quiere “salir vivo” metafóricamente de la vida y de la niñez. El “único camino” para afrontar la realidad que se vive y conseguir transformarse para seguir sobreviviendo.

Pero a mí me interesa también y especialmente la ventana literal de Sendak: la de su casa de Brooklyn. Me interesa porque nos lleva a los orígenes de Sendak como ilustrador y como autor de literatura  y creo que nos da una serie de claves para leer su obra y acercarnos a las razones por las que es tan maravilloso.

Una de las ventanas de su casa daba a unas vistas bonitas y pintorescas. Nos sitúa en Brooklyn, pero quizás no nos dice muchísimo más. 

Pero lo que era verdaderamente interesante era lo que pasaba en la otra ventana:  

¿Qué estaba pasando aquí? ¿Qué hace la niña? Apetece saber más, ¿no? Apetece quedarse a mirar un rato. 

La mirada de Sendak.   
Y eso es justo lo que hizo Sendak. Se quedó a mirar. Y miró y miró, dibujó y dibujó y escuchó y escuchó, anotando con prisa y con ansia todas las estupendas frases que salían por la boca de los chicos del barrio que jugaban debajo de su ventana. Sendak fue un niño debilucho y a menudo enfermo, y tanto de niño, como de adolescente y de joven veinteañero, se pasaba horas y horas mirando por la ventana, observando, escuchando, dibujando lo que veía, apuntando lo que oía.

Y esto es una educación literaria como pocas, la observación de este tipo. Sendak aprendió a mirar con intención literaria (aun antes de saberlo, quizás) y entrenó esa mirada. Aprendió a entresacar la ficción de la realidad. Desarrollo una mirada y un oído de autor. 

Esto es lo que me interesa a mí. La ventana como punto de observación. Como punto de aprendizaje para observar la realidad. De aprendizaje de la mirada literaria. Simplemente seleccionar qué dibujar y qué apuntar ya es un acto literario, en alguna medida, o puede ser la base para ello. Seleccionar lo relatable de la vida para que cuando se relate en ficción, parezca la vida misma.

Todos los cuadernos llenos de bocetos que hizo asomado a la ventana fueron fundamentales para su obra como ilustrador, años después, desde varios puntos de vista.

Una de las colaboraciones más interesantes de sus inicios fue su colaboración con Ruth Krauss, que llegó cuando su editora Ursula Nordstrom echó un vistazo precisamente a varios de estos cuadernos con bocetos hechos desde la ventana. Me encantan estos “small people”, dijo y creo que tengo un proyecto en el que encajarían a la perfección. Ruth Krauss le había llevado poco antes un texto que consistía en definiciones reales que había recopilado de niños de 4 y 5 años. Cuando Ruth Krauss vio los dibujitos de estas personitas de Sendak, fue un flechazo inmediato, y así surgió A Hole is to Dig, (Un agujero es para cavarlo).

[LECTURA DE EXTRACTOS DE A HOLE IS TO DIG]



El puré de patata es para repartir a todo el mundo suficiente.

La cara es para poner caras.
Una cara es lo que se tiene por delante de la cabeza.

Los perros son para dar besos a las personas.



Las manos son para darlas.
La mano es para levantarla para que te toque.
Un agujero es para cavarlo.



El suelo es para hacer un jardín.
La hierba es para cortarla.
La hierba es para tenerla en el suelo con suciedad debajo y tréboles dentro.
A lo mejor se podría guardar cosas en un agujero.



Una fiesta es para decir hola qué tal y darse la mano.
Una fiesta es para hacer felices a los niños pequeños.



Los brazos son para abrazar.
Los dedos del pie son para moverlos.
Las orejas son para moverlas.





El barro es para saltar y resbalarse y cantar yujuyujuyuuuuu. Yujuyujuyuuuu.

Los dedos del pie son para bailar.
Las cejas son para ir encima de los ojos.




Un libro es para leerlo.

Ruth Krauss pertenecía a lo que se llamó la escuela del Here and Now (aquí y ahora). Esta escuela salió de la Bureau of Educational Experiments -Oficina de Experimentos Educativos- (que luego pasó a llamarse Bank Street College of Education, que sigue existiendo ahora). La fundó una mujer llamada Lucy Sprague Mitchell con un pequeño equipo con la intención de, partiendo de las ideas del filósofo de la educación John Dewey y otras corrientes afines, desarrollar un nuevo tipo de sistema educativo centrado no en lo que debe ser o debe convertirse el niño, sino en estudiar cómo es, a qué estímulos responde y qué le interesa o atrae para, a partir de allí, desarrollar material educativo y crear el clima adecuado para el aprendizaje.

Uno de los ámbitos en los que más se centró esta Oficina de Experimentos Educativos fue en la literatura disponible para niños en aquel momento y la falta de literatura “centrada en el niño”. En 1921, Mitchell publicó un libro The Here and Now Story Book en el que, basándose en observaciones prolongadas en el tiempo y sistematizadas del comportamiento de los niños y de su uso del lenguaje y su relación con el lenguaje a distintas edades, hizo un libro con un prólogo-manifiesto con breves historias, divididas por rangos de edad, con las características de cercanía a la vida psicológica, lingüística y cognitiva de los niños a cada edad. En todos los casos, la idea era, para simplificar, partir de la experiencia directa de los niños para, a partir de allí, construir fantasía si se desea, pero siempre arraigada en algo que los niños pueden comprender y atender con naturalidad.

Las historias que contiene el libro no son gran literatura, -ni pretenden serlo- pero sí pretenden marcar un camino de lo que la literatura debe al menos tener en cuenta, cuando hablamos de edades de entre los 2 y los 7-8 años.

Aunque causó gran revuelo cuando se publicó, al entenderse que se rechazaban de plano los cuentos tradicionales y se proponía limitar la literatura infantil de forma innecesaria, sí que dio lugar al surgimento de una literatura más centrada en el niño, que reivindicaba lo cercano al niño frente a lo remoto.

Mitchell creó incluso un Laboratorio de Escritores, un taller que reunía a escritores profesionales y estudiantes, entre cuyos primeros miembros estaban Ruth Krauss y Margaret Wise Brown.

En general, al principio esta diferencia entre lo cercano y lo remoto se malentendió y se caricaturizó un tanto. Pero con el tiempo se llegó a entender que la diferencia no era entre lo tangible y la fantasía. De hecho, la fantasía tenía mucha cabida en a tradición del "aquí y ahora. Simplemente reivindicaba una fantasía que partiera del niño como centro.

Y esta fantasía que partiera del niño como centro, Sendak lo hace magníficamente bien.

Su colaboración con Ruth Krauss es interesante y muy influyente en su posterior desarrollo como escritor e ilustrador. Es interesante porque en la colaboración entre los dos se juntaron una serie de elementos que venían de lugares y de intencionalidades distintas en cierto sentido, pero que coincidían con mucha chispa, en parte porque a los dos les interesaba genuinamente la observación y a los dos se les daba muy bien extraer ficción de la observación.

Pero donde Sendak, en mi opinión, lleva la tradición del “here and now” a otro nivel y lo eleva al “all the time and everywhere”, es en El letrero secreto de Rosie, basado en una niña en particular, llamada Rosie en la vida real, a la que observó durante cuadernos y cuadernos durante un periodo de un par de años. 






[LECTURA DE EL LETRERO SECRETO DE ROSIE]

Inglés: 


Español: Esta grabación es de una traducción apresurada y mía. (No teníamos a mano la traducción de Eduardo Lago que publicó Alfaguara en su día y teníamos prisa por tener una versión traducida para leerla en una sesión de Filosofía a la de tres sobre aburrimiento y diversión).  En la charla, Inés me trajo amablemente un ejemplar de la biblioteca y leí de ahí. 


Cito a Sendak hablando de Rosie: Yo tenía veinte años, ella 10. Estaba sin empleo y con unas ganas bastante desesperadas de irme a vivir solo ya. Rosie me ocupó tanto la mano como la cabeza durante ese tiempo tan insufriblemente largo, y llenó mis cuadernos con ideas que más tarde pasarían a entrar de un modo u otro en cada uno de mis libros.

Rosie era una niña feroz que me impresionó con su capacidad de imaginarse como cualquier cosa y cualquier persona que quisiera. Luego cogía sus fantasias y –literalmente- forzaba a sus amigos, menos mandones, menos interesados, a participar en ellas. Y la tremenda energía que ella invertía en estos juegos y ensoñaciones activaba y activa mi propia creatividad.

Estos primeros bocetos inseguros, imprecisos están repletos de una vitalidad feliz que no encontraba en ningún otro lugar en mi vida en aquel momento. Juntos, los bocetos suman una imagen del niño sobre el que se modelarían todos mis personajes futures. Me encantaba Rosie. ¡Qué bien se le daba sobrevivir cada día!

Y Rosie era el hilo viviente, el vínculo entre yo en mi ventana y el “allá afuera” (outside over there). Un día por fin, salí allá afuera. Me vestí de Rosie y escribí mi propio libro.” 

Resulta que el juego ficcional infantil es contagioso para algunos creadores de ficción adultos. Esto me gusta mucho.

Observando desde su ventana, Sendak también aprendió mucho sobre el juego infantil. Y sobre la relación entre el juego ficcional infantil y la construcción de la ficción literaria en cuanto a la relación entre distintos niveles de realidad. 

Él observa a los niños jugando sin sensación de ser observados. La ficción en el juego de los niños. ¿Vale que tu eras? ¿Vale que yo era? Sí, pero también directamente “yo soy” y “esto pasó de verdad”, sin necesidad de explicación posterior de que es una fabricación, una invención. La ficción en el juego infantil no se separa de la realidad. Se funde con ella. Al niño por lo general, no le interesa desvelar “la verdad”, o no le importa mucho necesariamente. La verdad puede estropear el flujo del juego, irrumpir como un elefante en una cacharrería, desinflar el globo, o simplemente ser absolutamente poco interesante y nada relevante. La verdad. ¿Y qué?

Me interesan las ventanas de Sendak, la ficción y el juego y la relación entre ambos. La observación con fines literarios. Lo poco que se hace esto en la literatura infantil. No es que Sendak observara necesariamente pensando en una creación literaria concreta. Probablemente no era muy consciente de para qué lo hacía, en un sentido funcional. El caso es que le interesaba genuinamente. Es más una mirada literaria, una actitud, que una estrategia literaria. Claro que la mirada literaria se puede entrenar. Pero creo que solo si existe un verdadero interés. 

Pienso también en la representación de la infancia de Sendak, en el lugar desde el que narra la infancia y me llama poderosamente la atención cómo Sendak cuenta las cosas desde la cercanía de los niños, desde la realidad de los niños para luego extrapolarla a donde sea.

Una de las cosas que me interesan a mí de Sendak es que en él la realidad y la fantasía nunca son dos realidades del todo separadas. La frontera entre las dos es del todo permeable. Se tocan, se entrelazan hasta un punto en el que a veces es difícil distinguir una cosa de la otra, pero no es tanto que no se pueda distinguir es que no importa distinguirlas. Como cuando juegan los niños. Esto me gusta. 

Yo creo que a menudo la literatura infantil que retrata el juego ficcional entre niños o el juego ficcional sin más a menudo peca de proponer como la “sorpresa” la desvelación de la realidad. ¡Era mentira! ¡Era otra cosa! ¡No era lo que creíamos! Pero muchas veces el niño prefiere que le sigamos contando la historia o que él pueda seguir contándosela en la cabeza. La verdad en ese sentido está sobrevalorada, incluso en la ficción dentro de la ficción.

Por último os leeré una estupenda anécdota que relata Sendak en el discurso Descent into Limbo (Bajando al Limbo) pronunciado en el 2003 May Hill Arbuthnot Honor Lecture (minuto 56:34 hasta 1:03:29)  
Allá vamos: 
"Estoy obsesionado con la niñez y no valgo para nada más. Quiero contar unas anécdotas sobre niños que dotaron de color para siempre a mi visión sobre la naturaleza humana."
"Esta es una historia sobre Rosie. Rosie era una niña de Brooklyn, que se volvió prototípica. Todos los personajes que yo he hecho son ella. [...] Era el año 1943. Estudié a Rosie durante un año más o menos, del 43 al 44. Durante la Guerra, mi hermano estaba desaparecido en las Filipinas. Eran los días más oscuros del Holocausto. Y la única forma que yo lograba sobrevivir era cogiendo una silla, colocándola al lado de la ventana y poniéndome a observar a Rosie, que estaba justo en frente de mí... y actuaba en la calle. Parecía completamente ignorante de mi presencia, lo cual era perfecto. Y bajaba todos los días, toda vestida, con un gigantesco sombrero amarillo y una enorme pluma y una especie de chal, mantón o bufanda deshilachada. Llevaba un largo vestido rojo, del que le asomaban los pies. Y yo simplemente la observaba. 
Rellené entre 14 y 20 cuadernos de dibujo grandes: qué decía Rosie, qué hacía Rosie, qué aspecto tenía, todos los demás niños de la calle y qué pasaba entre ellos. Mucho sí que lo usé más tarde. En fin. Este incidente en concreto ocurrió un día de mucho calor. 
Su cometido -y ella era plenamente consciente de ello-, era hacer que el espectáculo fluyera, porque el resto del grupo era una panda de niños torpones y moribundos que la adoraban y odiaban a partes iguales. Porque sabían que ella tenía ese algo y cuando se lo daba, una historia imaginaria o lo que fuera, la adoraban. Si fracasaba, la odiaban. ... Y ella se tomaba muy en serio su cometido. Y la experiencia de ver cómo arrancaba, cómo ponía en marcha el motor... 
Este día hacía mucho calor, era junio, y los niños estaban allí en los escalones y ella estaba allí con su hermano, Pudgy, que era mucho más joven que ella y era su saco de boxeo  personal y su mejor amigo. Sentada, después de un largo silencio (no podía tardar ya en comenzar...), dijo: "¿Os habéis enterado de quién ha muerto?" Claro, todo el mundo alzó la vista. La mejor frase del mundo. Yo también alcé la vista. A pesar de lo bien que la conocía, siempre volvía a caer. La miraron y preguntaron: "¿Quién?". Dijo ella: "La abuela, se murió mi abuela. Al alba. Y Pudgy la empuja y le dice: "La abuela..:"  y le dice ella "Cállate". Y él sabía bien cuál era su lugar. 
Y esto es lo que pasó. Estaba lleno de detalles que yo reconocía y era tan lista como artista que había pensado en miles de detallitos para enriquecer la historia y hacer real esta fantasía absolutamente loca. La vi contarlo todo desde la ventana. Yo vivía en un bloque de cuatro casas y Rosie vivía en frente, en un bloque de una sola casa. Y en el piso de arriba, en la parte del ático, vivía su abuela. Era una mujer muy corpulenta, muy tosca. Y lo que hacía, y lo que hacía también mi madre y otras mujeres, era colgar los almohadones por la ventana y luego con una cosa de paja los sacudían y golpeaban y el polvo salía volando por todas partes. Lo hacía todo el mundo. Lo que pasó aquel día, al alba, es que Rosie oyó los golpes y se preguntó por qué lo estaría haciendo tan temprano su abuela, y su dormitorio y el dormitorio de Pudgy estaban justo debajo del apartamento del ático, y oyó unos crujidos y unos lamentos y unos jadeos y la enorme mujer se cayó. Oyó un estruendoso golpe. Y Pudgy se despertó y le dijo: "¿Qué crees que...?" y Rosie le dijo: "Shhhh. No despiertes a Mamá y a Papa. Se pondrán nerviosos". 
Así que ella sola subió las escaleras y allí estaba la abuela, respirando a duras penas, muriéndose. Y Rosie, que sabía lo que hacer porque había visto todas aquellas películas de Irene Dunne y Bette Davis, saltó encima de su abuela y le empezó a golpear el pecho y cuando la cosa no pintaba demasiado bien, o, mejor dicho, su abuela no pintaba demasiado bien, se acerco y le dio el gran beso de la vida. Lo tuvo que hacer tres veces. En vano. La abuela había muerto. Rosie hizo callar a Pudgy. Se acercó al teléfono. Y llamó al lugar donde van los muertos. Y el lugar donde van los muertos llegó y lo primero que hicieron fue ponerle un pollo en el dedo gordo del pie, para que la pudieran identificar en el sitio de los muertos. Y se la llevaron. 
(Y los niños preguntaron: "¿Y nadie lo oyó? ¿Nadie...?" "Nadie lo oyó. No quería que mis padres se disgustaran"). Y el coche de las personas del lugar a donde van los muertos llegó y se la estaban llevando y... ya llegando al final de la historia... 
Tenéis que imaginaros a estos niños, estaban enganchados, como lo estaba también yo... ... de repente aparece la Abuela subiendo calle arriba. Con dos bolsas de la compra grandes, enormes, con zapatillas de casa, y balanceándose de un lado para otro al andar. Era una mujer que daba miedo. Daba mucho miedo. Hablaba solo en italiano y parecía siempre que estaba maldiciendo todo lo que había en el mundo. Y cuando llegó a los escalones, miró a todos los niños con ojos de muy pocos amigos y los niños se separaron como el Mar Rojo, así. Y subió los escalones, le echó una mirada mortal a Rosie e hizo algo con sus dientes y con el pulgar, como si estuviera diciendo, "cuando subas, te voy a matar!", o así lo interpreté yo. 
Cierra la puerta de un golpe, sigue subiendo las escaleras y todos los niños vuelven a formar el corro. Entonces uno de ellos le ruega: "Rosie, cuéntanos cómo se murió tu abuela". 
[Para los que preguntaron ayer si alguna vez se reecontró con Rosie, la anécdota que cuenta acto seguido es una historia, contada con no menos gracia, sobre cómo, años después, encontró a la verdadera Rosie, ya una señora, (Descent into Limbo min 1:03:30 hasta 1:11:03). Realmente merece la pena escucharla también. ]

La aparición de la abuela rompe la magia de lo que está contando. Lo revela como mentira. Pero la ficción es más poderosa, por interesante, que la realidad y “no hay nunca que dejar que la realidad estropee una buena historia”.

Yo en general encuentro que en la literatura infantil hay poca representación del juego infantil (lo cual me sorprende). Está limitado a representaciones de juegos de bebés, pero hay muy poca representación de juego imaginativo de niños un poco más mayores. ¿Por qué? ¡Si no hacen otra cosa!

“Los niños, dijo Sendak en una entrevista a Virginia de Haviland, viven a un mismo tiempo en la fantasía y en la realidad. Tienen un sentido natural de la lógica de lo ilógico y se mueven con facilidad de un ámbito a otro. La fantasia es el núcleo de todas la escritura para niños, como lo es de la escritura de cualquier libro, de cualquier acto creativo, quizás del acto de vivir.”.

Acabamos con la lectura de Outside Over There (y, en primicia, la traducción al castellano, Al otro lado]

Os la dejo en inglés, (en español, ¡habrá que esperar a que se publique!).



En los próximos días actualizaré este post con referencias, y las pocas pero jugosas preguntas que se hicieron al final. Pero de momento ¡aquí va!

Yo lo disfruté mucho. Gracias a todos por venir.


Notas, reseñas y lecturas en voz alta de libros de Maurice Sendak en Lo leemos así:





Donde viven los caballos salvajes: "esconde los ojos" (sobre el origen de Donde viven los monstruos)


¡Feliz cumpleaños, Donde viven los monstruos!


Lectura especial navideña de La cocina de noche


Melodías sobre papel: notas "ilustradas" sobre el ensayo de Sendak "The Shape of Music"



(c) de las ilustraciones, herederos de Maurice Sendak. 
(c) del texto, Ellen Duthie. Puedes copiarlo o reproducirlo, pero sé buena gente y cita la fuente (autora y blog). 

sábado, 30 de agosto de 2014

Cuando los Umpa Lumpa eran simples señores: The Guardian publica un capítulo inédito de Charlie y la fábrica de chocolate

Hoy en el diario The Guardian, se publica un capítulo inédito de Charlie y la fábrica de chocolate, de Roald Dahl, parte de uno de los primeros borradores de la obra que realizó el autor. Como vemos, muchos detalles cambiaron en la versión final. Además de los nombres de los personajes, aquí era la madre la que acompañaba a Charlie a la fábrica y los Umpa Lumpas eran en esta versión simples señores. 
A continuación, una traducción de este "nuevo" capítulo para vuestro deleite. A mi hijo le ha encantado pensar en el proceso de escritura que lleva una novela y todos los cambios que puede haber entre borrador y borrador hasta la versión final 
La traducción es mía, hecha a prisa, pero suficientemente decente para disfrutarla. ¡Que la disfrutéis, pues!
La montaña de caramelo 

A los ocho niños que quedaban, con sus madres y padres, los llevaron de nuevo al larguísimo pasillo blanco. 
"¿Cómo estarán ahora Augustus Pottle y Miranda Grope?" preguntó Charlie Bucket a su madre.
"Pues habrán dejado de hacerse los gallitos, digo yo", contestó la señora Bucket. "Ven, dame la mano, cariño. Así. Agárrate fuerte y no te sueltes. Y ni se te ocurra tampoco hacer ninguna tontería en este lugar, ¿de acuerdo? No vaya a ser que te succione alguna de esas horribles tuberías o te ocurra algo incluso peor. ¿Quién sabe?"
El pequeño Charlie se agarró con más fuerza a la mano de la señora Bucket mientras avanzaban por el interminable pasillo. Pronto llegaron a una puerta, en la que había un cartel que decía: SALA DE CARAMELO DE VAINILLA 
"Aquí es donde fue  parar Augustus Pottle, ¿no?", dijo Charlie Bucket. 
"No", le aclaró el señor Wonka. "Augustus Pottle está en la Sala de Caramelo de Chocolate. Aquí lo que hay es vainilla. Entren. Entren todos y echen un vistazo."
Entraron en otra sala cavernosa y, una vez más, lo que vieron los deslumbró.  
En el centro de la sala había una montaña de verdad: una enorme montaña escarpada, tan alta como un edificio de cinco plantas. Toda ella estaba hecha de caramelo 
cremoso de vainilla, de color marrón claro. Por todos los lados de la montaña, cientos de hombres trabajaban duro con picos y taladros, extrayendo enormes pedazos de caramelo de la montaña. Algunos de ellos, los que estaban más arriba, en las zonas más peligrosas, llevaban arneses de seguridad. 
Según se iban soltando los enormes pedazos de caramelo, iban cayendo y rebotando montaña abajo hasta el suelo, donde unas grúas con cubos recogedores los agarraban y depositaban en vagones sin techo. Era una fila interminable de vagones (eran como los de ferrocarril, pero más pequeños) que se llevaban el caramelo a la otra punta de la sala y luego desaparecían por un agujero en la pared. 
"¡Es todo caramelo!" dijo el señor Wonka grandiosamente.
"¿Podemos escalar hasta la cima?" gritaron los niños, saltando de la emoción. 
"Sí, si tenéis cuidado," dijo el señor Wonka. "Subid por ese otro lado, donde no hay hombres trabajando. Así no os caerá encima ningún pedazo de caramelo."
Así que los niños lo pasaron de miedo subiendo corriendo hasta la cima de la montaña y volviendo a bajar a toda leche. Por todo el camino de subida y de bajada iban recogiendo trocitos de caramelo y zampándoselos. 
"Pues yo me voy a subir a uno de esos vagones", dijo un niño un tanto chulito, de nombre Wilbur Rice. 
"¡Y yo! ¡Y yo!" gritó otro niño que se llamaba Tommy Troutbeck.
"No, os lo ruego. ¡No hagáis eso!" dijo el señor Wonka. "Esos cacharros son peligrosos. Os podrían atropellar."
"Mejor no, Wilbur, cariño," dijo la señora Rice (la madre de Wilbur). 
"Tú tampoco lo hagas, Tommy," le dijo a Tommy su madre, la señora Troutbeck. "Este señor dice que es peligroso."
"¡Paparruchas!" gritó Tommy Troutbeck. "¡Paparruchas!"
"¡El viejo Wonka éste está como una cabra!" dijo Wilbur Rice, y los dos niños avanzaron corriendo y se subieron de un salto a uno de los vagones en movimiento. Se encaramaron hasta arriba y se sentaron encima de la carga de caramelo.
"¡Eeeeh! ¡Miradnos!" gritó Wilbur Rice.
"Próxima parada: ¡Chicago! cantó Tommy Troutbeck, moviendo los brazos.
"En eso se equivoca," dijo el señor Wonka en voz baja. "La próxima parada, desde luego que no es Chicago."
"¡Qué chico, nuestro Wilbur!", dijo el señor Rice (el padre de Wilbur) orgulloso. "Siempre con sus trastadas."
"¡Wilbur!" gritó la señora Rice, mientras el vagón cruzaba disparado la habitación. "¡Bájate ahora mismo" ¿Me oyes?"
"¡Tú también, Tommy!" gritó la señora Troutbeck. "Vamos, ¡abajo! ¡Quién sabe a donde se dirige ese cacharro!"
"¡Wilbur!" ´gritó la señora Rice. "¿Te quieres bajar de... ese.. ¡Dios mío! ¡Ha atravesado un agujero en la pared!"
"No digáis que no se lo advertí," declaró el señor Wonka. "Sus hijos no son particularmente obedientes, ¿verdad que no?"
"¿Pero adonde se ha ido?" dijeron ambas madres al unísono. ¿Qué es lo que hay al otro lado de ese agujero?"
"Ese agujero", explicó el señor Wonka, "lleva directamente a lo que nosotros llamamos la Sala de moler y de cortar. Dentro de esa sala, los vagones descargan el caramelo en bruto en la boca de una enorme máquina. Esta máquina se encarga de machacar el caramelo y molerlo hasta que se queda perfectamente suave y fino. Después, descienden un centenar de cuchillas que hacen ¡zas! ¡zas! ¡zas! y lo cortan en perfectos cuadraditos, listos para su venta en tiendas."
"¡Cómo se atreve"" chilló la señora Rice. "Me niego a permitir que a nuestro Wilbur le troceen en cuadraditos perfectos."
"¡Lo mismo digo de Tommy!, gritó la señora Troutbeck. "¡Ningún hijo mío va a acabar en el escaparate de una tienda en forma de caramelo de vainilla! ¡Ya llevamos demasiado dinero invertido en su educación como para echarlo todo a perder!"
"Desde luego," dijo el señor Troutbeck. "¡No trajimos aquí a Tommy para que alimentara usted a su asquerosa máquina de caramelo! ¡Vinimos aquí para que su máquina de caramelo lo alimentara a él! Se ha confundido usted un poco, ¿no?, señor Wonka? ¿No es al revés? ¿Eh? ¿Eh?" 
"Desde luego!" dijo la señora Troutbeck.
"Bueno, bueno," murmuró el señor Willy Wonka tratando de calmar los ánimos. "Bueno, bueno, cálmense todos, por favor. Si los cuatro progenitores afectados acompañan a mi ayudante, éste les conducirá directamente a la sala donde le esperan sus hijos. Verán, tenemos un gran colador de alambre especialmente diseñado para atrapar a los niños antes de que caigan a la máquina. Siempre funciona. Al menos hasta ahora ha funcionado siempre."
"No sé, no sé... ," dijo la señora Troutbeck. 
"Yo tampoco," dijo la señora Rice.
Y en lo alto de la montaña, uno de los trabajadores alzó la voz y cantó:
"Ocho niñitos, ocho, encantadores como veis. Pero dos dijeron "paparruchas" y se quedaron solo en seis."  
• "Fudge Mountain" ("Montaña de caramelo") es un capítulo inédito de Charlie y la fábrica de chocolate de Roald Dahl; ©1964. Impreso hoy 30 de agosto, 2014, en The Guardian.
• El Roald Dahl Museum and Story Centre en Great Missenden, donde Roald Dahl vivió y trabajó alberga manuscritos y muchos otros tesoros de su archivo.

jueves, 12 de junio de 2014

Fallo del II Concurso de lectura en voz alta "Y tú, ¿cómo lo lees?

Fallo del II Concurso de lectura en voz alta "Y tú, ¿cómo lo lees? 

Este año anunciamos el concurso con un mes y medio de antelación. Muchas muestras de interés. Muchas bases compartidas en los medios sociales. Mucha intención de participar. Pero cuesta, cuesta. Acordarse de preparar la grabadora, estar contentos con el resultado y luego acordarse de enviárnosla. ¿Cuántos han logrado esas tres cosas? Este año, un total de diez, una participación parecida a la del año pasado. Y el nivel, igual o mejor que el año pasado. Requete contentos estamos en Lo leemos así. Requete requete requete contentos.

El año pasado, nos quitamos el sombrero ante todos los participantes, y este año no queremos ser menos respetuosos y agradecidos:

Ilustración de Dr Seuss. de Cat in a Hat
A todos los que lo intentaron pero no llegaron a tiempo, os recordamos que nos encanta recibir sorpresitas incluso en momentos donde no haya ningún concurso activo, así que podéis enviarnos vuestra grabación cuando queráis. Nos encantará que compartáis vuestras lecturas y formas de leer con nosotros.

Empecemos por el principio. Aquí van, en orden de recepción, las participaciones en el concurso. Cada una de las participaciones transmite a su manera el gusto por la lectura compartida: el placer del momento tranquilo, del momento alborotado de gritar la palabra que sigue, los vínculos intelectuales y las conexiones ficcionales que se establecen al leer con los hijos (o los sobrinos o los hermanos), por no hablar del gusto que da acurrucarse y compartir cariño físico también mientras se lee. ¡Enhorabuena a todos!
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Lectura de El Pequeño Rey, Maestro Repostero de Javier Sáez Castán, leído por Imogen a su hija de 3.5 años, Inés

Inés nos envía una mueca especial
para nosotros.














Quién:
La familia bilingüe en español-inglés Nichols-Duthie, desde Edimburgo (Escocia, Reino Unido).

Qué leyeron: 
El Pequeño Rey, Maestro Repostero
Escrito e ilustrado por Javier Sáez Castán.
Publicación: Ekaré, 2013.

Escucha el audio: 


Esta primera grabación nos llegó de Edimburgo. Imogen, una madre española-británica lee a su hija de 3.5, Inés. Oímos también a Pablo, que en este momento tenía 3 meses.

Presentación de los concursantes: 
"Elegimos este libro porque es el primer libro español que le ha atraido a Inés tanto como los que tenemos en inglés. Esta semana lo ha estado pidiendo todas las noches cuando me toca a mi leerle (nos turnamos para leerle antes de dormir). Le encanta cuando los bichitos brindan, cuando el pequeño rey atiza a los bichitos, cuando los bichitos se comen todo y tienen la boca llena. Es muy divertido leérselo y es un gran placer poder hacerlo en español, porque no hay tantas cosas para elegir en español y casi siempre le hemos leído en inglés. Se ha convertido en uno de mis libros favoritos y queremos completar la serie."

Lo que más nos ha gustado: 
Nos ha encantado la interacción entre Inés e Imogen y cómo Inés acaba las frases. Nos ha gustado mucho también como la madre responde a las preguntas de la hija sin que eso interrumpa el fluir del cuento. Nos encantan los "¡Hurra! ¡Hurra! ¡Hurra!" Nos ha encantado el bilingüismo relajado, cambiando entre idiomas con tranquilidad. Nos han gustado mucho las risas de Inés cuando los "ingredientes" de la Mojiganga a la Petit Roi con tropezones intentan hablar con la boca llena, y cuando el Pequeño Rey comienza a tirarse de las barbas, y la pregunta final de Inés: ¿por qué siempre toma compota? Una lectura divertida, relajada, disfrutada y disfrutable para el oyente. Muchas gracias, Imogen e Inés. ¡Nos ha encantado! Además, ¡éste es uno de nuestros cuentos preferidos!

Lectura de El Bunyip, escrito por Jenny Wagner e ilustrado por Ron Brooks, leído por María y María, tía y sobrina

Quién: 

Pareja de tía y sobrina, María y María (de 9 años).

Qué leyeron: 
El Bunyip
Escrito por Jenny Wagner e ilustrado por Ron Brooks.
Traducción de Carmen Diana Dearden y Verónica Uribe
Publicación: Ekaré, 2012.


Escucha el audio: 


Lo que más nos ha gustado:
¡Los efectos sonoros son fantásticos! Nos han encantado, la representación de María del Bunyip y de los demás personajes, con las distintas voces. ¡Menudo trabajo! Nos ha encantado percibir cuánto han ensayado tía y sobrina. Una lectura así no se consigue a la primera. También nos encanta que nos dejéis ver una relación entre tía y sobrina tan bonita a través de la lectura. ¡Enhorabuena por una lectura tan entregada! Es muy disfrutable también para los oyentes, ¡y eso es importante!

Lectura de La cocina de noche, escrito e ilustrado por Maurice Sendak y leído por María a sus sobrinos Mael y Amaya

Quién: 
María a sus sobrinos Mael (de 5 años) y Amaya (de 3 años).

Qué leyeron: 
La cocina de noche
Escrito e ilustrado por Maurice Sendak
Traducción de Miguel Azaola
Publicación: Kalandraka, 2014.



Escucha el audio: 


Lo que más nos ha gustado:
La misma María de la grabación de El Bunyip comparte esta lectura de La cocina de noche con otros dos sobrinos, Mael y Amaya. Qué tía más simpática debe ser María. Nos han gustado mucho las voces y cómo lo habéis ensayado también :). Lo que más nos ha gustado ha sido el canto de Miguel cerca del final. Éste es otro de nuestros cuentos favoritos asi que nos ha encantado escuchar cómo lo leen otros. Es gracioso comprobar que cada uno le añade cosas distintas y lo hace suyo. Vuestra cocina de noche, está genial. ¡Enhorabuena!

Lectura de Vamos a cazar un oso, de Michael Rosen y Helen Oxenbury, de Ester a sus hijos Yago y Erik

Quién: 

Ester lee a sus hijos Yago (de 4 años) y Erik (de 2 años).

Qué leyeron: 
Vamos a cazar un oso
Escrito por Michael Rosen e ilustrado por Helen Oxenbury, 1989
Edición en español: Ediciones Ekaré, 2003.
Traducción de Verónica Uribe


Escucha el audio: 
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Presentación de los concursantes:
¡Hola! Mi nombre es Ester Marqués y soy mamá de dos niños francoespañoles, Yago de 4 años y Erik de 2 años y medio. En nuestra familia el hecho de leer a los niños en voz alta es fundamental pero, como en cualquier otra familia bilingüe, hacerlo en la lengua minoritaria adquiere el rango de necesidad con el fin de que los niños desarrollen perfectamente esa lengua. Vivimos en Toulouse, y eso significa que en nuestro caso, la lengua minoritaria es el castellano y yo he hecho casi cuestión de estado el que mis hijos lo aprendan perfectamente. 
Por esa razón, junto con otras madres, hemos comenzado un blog de padres hispanohablantes en Toulouse con la idea de lanzar en el futuro una asociación para organizar actividades para niños en castellano. Vuestro blog nos encanta porque nos da muchas ideas sobre posibles libros sobre los que basar nuestros cuentacuentos, además, cada vez que he comprado alguno de los libros que habéis reseñado han sido un éxito inmediato en casa. 
Es por eso que he elegido “Vamos a cazar un oso” para participar en vuestro concurso. Lo compré después de leer vuestra reseña y desde entonces, cada cierto tiempo Erik se pone a “leerlo” por su cuenta haciendo exactamente los sonidos que tocan en cada página.

Lo que más nos ha gustado:
Nos ha gustado mucho la interacción, los ruidos, la representación del oso, las reacciones y en general el esfuerzo conjunto para un resultado tan divertido. Nos encanta como se responde a ¿Quién le teme al oso? "Nadie" y los comentarios de los pequeños sobre los dibujos. También observamos ese bilingüismo relajado que tanto nos gustó en la lectura de El Pequeño Rey, Maestro Repostero más arriba. "Un trou", dice uno de los niños, "hay un agujero allí?", pregunta la madre, con naturalidad). Se escucha y dan ganas de ser niño para que alguien te cuente un cuento así. Enhorabuena, familia. Nos ha encantado.  

Lectura de Uno, dos, tres, ¿qué ves?, de Nadia Budde, de María Jesús Castellano a su hija de 17 meses
Quién: 

María Jesús lee a su hija de 17 meses.

Qué leyeron: 
Uno, dos, tres, ¿qué ves?
Escrito e ilustrado por Nadia Budde, 1999
Título original: Ein, Zwei, Drei, Tier
Edición en español: Kalandraka, 2005.
Traducción de Marc Taeger, Adaptación de Xosé Ballesteros

Escucha el audio: 


Presentación de los concursantes:
Soy María Jesús Castellano, maestra, enamorada de los libros infantiles aunque esta lectura la comparto con mi hija de 17 meses.

Me costó mucho conseguir este libro pero ha merecido la pena. A mi hija le encanta, cada día participa más, diciendo palabras y aportando gestos mientras lo leemos.

Enhorabuena por vuestro blog es muy interesante, al igual que "we read it like this" que me ha servido para comprar libros en inglés para mi hija y poder contárselos sin miedo a pronunciar mal.

Lo que más nos ha gustado:
Nos ha encantado la interacción de Ixeia de 17 meses y cómo se evidencia lo bien que conocen tanto María Jesús como Ixeia el cuento. La elección del cuento es también muy acertada para la edad, con la rima y el juego y la combinación de la sonoridad con las imágenes. Perfecto para bebés en adelante. La lectura transmite mucho placer por el momento de lectura compartida, tanto de la madre como de la hija y nos permite ser testigos del momento mágico de comunicación y complicidad entre padres e hijos que aporta la lectura. Gracias María Jesús y gracias Ixeia. ¡Nos ha gustado muchísimo!


Lectura de El perro que quiso ser lobo, de Keiko Kasza, de Paola a sus hijos Hans y Simon

Quién: 

Paola lee a sus hijos Hans de 7 años y Simon de 5 años.

Qué leyeron: 
El perro que quiso ser lobo
Escrito e ilustrado por Keiko Kasza, 2005
Título original: The Dog who Cried Wolf
Edición en español: Norma, 2009.
Traducción de Ximena García Chica 


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Presentación de los concursantes:
"Hemos escogido con mis hijos El perro que quiso ser lobo de Keiko Kasza, porque hace rato no hacíamos “auuuuuuuu”. Soy Paola de Colombia,  la madre de Hans 7 y Simon 5. Vivimos en Bélgica y cada noche leemos cuentos en español.  Hemos leído en el “serre” al lado de nuestra perrita Luna. Ella una perrita Husky Siberiana aúlla como mis "lobitos” 

Lo que más nos ha gustado:
Nos encantó que desde la propia presentación que hacen los concursantes se establece el tono de la lectura (lo escogimos porque hace rato que no hacíamos "auuuuu"). ¡Qué razón tan estupenda para elegir un cuento! Empieza la lectura tranquilita, pero a medida que avanza se alborota (en el buen sentido). ¡Aúuuuuuuuuuuuuuuuu! ¡Qué aullidos tan fantásticos! Impresionados con lo auténticamente "lobosos" que suenan esos aullidos. Nos ha encantado. ¡Gracias!

Lectura de un extracto de La escuela secreta de Nasreen, de Jeanette Winter, por Pedro, con 12 años

Quién: 
Pedro de Marcos, con 12 años. 

Qué leyó: 
La escuela secreta de Nasreen: una historia real de Afganistán escrito e ilustrdo por Jeanette Winter, 2009. 
Título original: Nasreen's Secret School: A True Story from Afghanistan
Edición en español: Juventud, 2010
Traducción de: Laura Iglesias

Escucha el audio: 
Haz clic aquí.

Presentación de los concursantes: 
"Pedro de Marcos grabó esta lectura cuando tenía 12 años, para un vídeo que se publicó en BLOG ACTION DAY, cuyo tema era THE POWER OF WE, expresado en "educación para todos". Quería una historia basada en hechos reales, sobre escuelas y/o bibliotecas en lugares lejanos donde es difícil mantenerlas debido a la situación económica, geográfica o de conflicto. Leímos varios y elegimos este porque era corto, significativo, esperanzador, y las ilustraciones también nos gustaron mucho."
Lo que más nos gustó:
Nos ha encantado la lectura, y cómo la voz de Pedro transmite y contagia interés por lo que lee. La música está muy bien elegida y aporta a la voz de Pedro sin distraernos de lo que lee. Dan ganas de leer el libro, que es justo lo que uno espera cuando le leen un extracto de un libro. 


Lectura de La pequeña oruga glotona, de Eric Carle, de María a sus hijos Eric de 16 meses e Irene de 3 años y medio













Quién: 
María lee a sus hijos Eric de 16 meses e Irene de 3 años y medio.

Qué leyeron: 
La pequeña oruga glotona
Escrito e ilustrado por Eric Carle, 1969
Título original: The Very Hungry Caterpillar
Edición en español: Kokinos
Traducción de Esther Rubio Muñoz

Escucha el audio: 
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Presentación de los concursantes:
"Mi nombre es María Muñoz, y soy española residente en Toulouse (Francia). Tengo dos hijos, Eric, de 16 meses e Irene, de 3 años y medio, y nos encanta leer libros!!! Nos gusta leer por muchas razones: aprender cosas nuevas, practicar el español y también el francés, ver las ilustraciones de los libros,...se ha convertido en una costumbre antes de ir a dormir y también en cualquier otro momento del día!

Hemos escogido el libro de Eric Carle que se llama "La pequeña oruga glotona", ya que a mi hija mayor le gusta mucho la historia de como la oruga se convierte en una mariposa, mientras que el pequeño juega con las divertidas solapas y mete su dedito en los agujeros... Es un libro que nos permite pasar un buen rato de lectura con los dos niños a la vez, lo cual no es fácil porque están en edades muy diferentes...

Junto con unas amigas que también han participado en este concurso hemos creado un blog/facebook (toulouseparapapas.blogspot.fr) con posts que consideramos interesantes para las familias hispanofonas residentes en Toulouse. Intentamos también hacer actividades en español para que los niños aprendan no solo el francés sino el español, ya que al residir en Francia, necesitan hacer hincapié en él para conseguir hablarlo"

Lo que más nos ha gustado:
Nos gusta mucho cómo Irene ayda a María a leer el cuento. ¿O es al revés? Más bien es una colaboración perfecta. Nos gusta la insistencia de Irene al preguntar "¿Qué es un capullo?". Cuando un niño interrumpe el cuento para hacer una pregunta, cualquier enfoque relajado es bueno. Dependiendo del niño, del cuento y del momento, se puede optar por contestar en el momento o por hacer lo que hace María, que es continuar hasta el final y dejar la pregunta para lo último. Como vemos, los niños no se olvidan de la pregunta e imaginamos una interesante conversación sobre capullos justo a continuación de la grabación. "Mamá, ¿qué es un capullo?".

Nos gusta también que María e Irene estén leyendo el cuento genuinamente la una para la otra (y no para la grabadora). Es una grabación espontánea y natural que nos ha encantado y nos ha hecho trasladarnos a Toulouse con ellos. ¡Gracias!

Lectura de Ane y el lobo, de A. Olivera y M. Gaztelumendi, leído por Ane, de 4 años para todos nosotros

Quién: 
Ane, de 4 años, lee a su padre (y a nosotros) Ane y el lobo

Qué leyó: 
Ane y el lobo
Escrito por A. Olivera e ilustrado por M. Gaztelumendi, 1913
Editora Regional de Extremadura



Escucha y mira cómo lo cuenta Ane aquí: 


Presentación de los concursantes: 
"Me llamo Ana y soy la mamá de Ane, la niña de 4 años que cuenta el cuento. Hace tiempo que disfrutamos enormemente con tu blog y nos hace muchísima ilusión compartir con vosotros la lectura de un cuento muy especial para las dos. En realidad el cuento nació de la imaginación de Ane ya que está basado en su amigo invisible (un lobo) y en una historia que me contó un día de que su amigo invisible (que normalmente era bueno) la había atacado y le daba miedo.Parecía muy enfadada con él y pensé que había que buscar una solución para que pudiera perdonarlo y retomar su amistad. Decidí escribir un cuento sobre parte buena y mala que tenemos todos y sobre cómo superar los enfados y el miedo. El cuento propone acudir a la imaginación, a los libros o a cualquier otro recurso para vencer el miedo y acabar con los enfados. Si no funciona una solución buscaremos otra, pero no podemos quedarnos acorralados. Ane aportó muchos detalles al cuento, como la palabra "bromerías"  (hacer bromas y tonterías) o la palabra "revoltear" (dar vueltas y vueltas), etc.

[...] Aprovecho para felicitarte por tu estupendo blog y también por el de filosofía. Es un absoluto placer entrar en ambos. Mil gracias por acompañarnos en este viaje de lecturas compartidas."

Lo que más nos ha gustado:

Ésta es la única participación en la que aparece un papá. Eso nos ha gustado mucho. Todos esos padres que comparten y disfrutan de las lecturas con sus hijos están ridículamente subrepresentados en el mundo de los blogs, de crianza, de lectura, donde a veces parecería que todo el cotarro lo llevan las mamás, pero nosotros sabemos que no es así (en el caso de Lo leemos así ni mucho menos). Nos ha gustado mucho cómo Ane lee el cuento, cómo nos enseña las ilustraciones, cómo se olvida y cuando se acuerda se apresura a volver atrás, no vaya a ser que nos hayamos perdido nada. Nos ha encantado, en definitiva, cómo "lee" y comparte el cuento. No sabemos a qué se dedicará Ane de mayor, pero ya vemos que si alguna vez tiene hijos, desde luego que será una estupenda lectora de cuentos para ellos. Enhorabuena, Ane, por esta gran lectura. Lo hemos pasado muy bien viéndote y escuchando y mirando el cuento. 


Lectura/conversación de ¿Qué prefieres...? de John Burningham de Martina de 4 años a su hermana Ada de 8 años

















Quién: 
Martina, de 4 años, lee a su hermana Ada 

Qué leyeron: 
¿Qué prefieres...? escrito e ilustrado por John Burningham, 1978
Título original: Would you rather...
Edición en español: Kokinos, 1994


Traducción de Esther Rubio

Escucha el audio: 
Haz clic aquí.

Presentación de las concursantes:
Estas concursantes se olvidaron de enviar una presentación, así que, como las conozco (las únicos a las que conozco de todos los participantes), las presentaré yo. Ada es mi ahijada y éste libro se lo regalé cuando tenía creo que 3 años. Recuerdo que su madre me contó que tras la primera lectura, dijo encantada: "Mamá, este libro es un poco asqueroso, ¿no?". Ahora es su hermana pequeña, Martina, de 4 años, la que se lo "lee" a ella, que ya tiene 8.  

Lo que más nos gustó: 
La presentación de Martina: "El cuento se titula..." nos ha gustado mucho. Nos ha gustado cómo lo "lee" a partir de las imágenes, siendo bastante fiel al texto pero inventándose otras aportaciones y apreciaciones de la imagen. Nos ha requete encantado las exclamaciones de Martina cada vez que Ada responde lo que prefiere: "¡Ahh!, ¡eso es muy divertido!", "¡Ahh!, ¡qué buena idea!". "¡Vale! ¡Divertidísima!"

Nos ha gustado cuando le sopla su hermana Ada. La explosión de risa de la madre, Alicia, cuando Ada propone una de las opciones del libro: "beber un zumo de puré".

Nos encanta como Ada "corrige" a Martina en sus respuestas, sin interrumpirla cuando lee.

Nos requete encantan los ataques de risa.

Por último, estamos impresionados con que siguieran hasta el final, con una grabación total de más de 10 minutos!

Enhorabuena. Nos hemos reído mucho escuchando la grabación.